Educación

10 alternativas al castigo

By 22nd Octubre 2014 No Comments

A algunos tal vez os sorprenda al saber que yo no creo en lo que la mayoría considera ‘disciplina’. No creo en los azotes, ya que muchas veces evitan que los niños se conviertan en personas responsables y auto-disciplinado. Ahora os preguntaréis ¿cómo los niños aprenden a comportarse?

Mi respuesta es que ellos aprenden lo que viven. También creo que es muy eficaz para enseñar a vuestros  hijos tratarlos como queremos que ellos traten a los demás… Utilizando la compasión y la comprensión. Al castigarles, gritando o perdiendo los papeles y dándoles alguna que otra azotaina, puede inculcarles comportamientos agresivos.

  1. Buscar la necesidad real. Estoy segura de que algunos habéis pasado por algo así: estáis haciendo la compra en el súper y vuestro pequeño se aburre y comienza a tirar todo lo que pilla. Una manera de anticipar esta situación es satisfacer la necesidad de tu hijo de ser y estar activo, ofreciéndole, por ejemplo, un juguete para jugar mientras hacéis la compra o irle cantando para que se entretenga mientras. De esta manera también estará evitando la situación en la que tengas que castigar a tu hijo.
  2. Darle información y explicar. Si tu hijo no quiere darte la mano mientras vais caminando por la calle, explícale lo peligroso que es antes de amenazarle con que os vais a volver a casa si no te escucha o no te hace caso. Es posible que tenga que pasar cierto tiempo hasta que acepte tu explicación, pero tienes que ser paciente… La educación lleva tiempo.
  3. Buscar el sentimiento oculto. Cuando un niño golpea a otro niño, la mayor parte del tiempo está expresando una frustración que en algún momento saca afuera y que seguramente nada tenga que ver con el niño al que golpeó. Es muy importante saber lo que le tuvo tan inquieto durante el día… Es posible que otro niño le pegara antes ese mismo día o que no se está adaptando a la guardería.
  4. Cambiar las cosas de sitio. A algunas de las pequeñas princesas les encanta el maquillaje de mamá, así que si encuentras tus cosas siempre en el baño o en algún otro lugar en la casa y hacen de las suyas…¡cámbialo de sitio! Les resulta muy colorido y con un olor agradable y además, te ve “jugar” y querrá que la invites a participar todos los días.
  5.  Buscar alternativas para una actividad que te está molestando. La cocina no es el lugar más deseable para organizar una carrera de coches, pero diciéndoles que es más espacioso y se corre mejor, por arte de magia, el pasillo se convierte en el lugar ideal.
  6. Ayúdales a tomar una decisión en lugar de imponerles algo. En vez de decir: “¡Vamos a la guardería! Probad con “¿Quieres ir a la guardería en autobús o caminando hoy?” Funciona la mayor parte de las veces.
  7.  Muéstrales cómo tienen que comportarse o qué esperas de ellos con ejemplos, no sólo de palabra. Ser educado por ejemplo se convertirá en un hábito para tu pequeño si te ven serlo a ti todo el tiempo. Ellos tímidamente te imitarán.
  8.  Explícale cómo te sientes. “Estoy muy cansado y el hecho de que te dejes olvidados todos tus juguetes por toda la casa, me molesta. ¿Crees que puedes llevarte algunos a tu cuarto?” No esperes hasta que no puedas más con la situación…
  9. Sacar al niño de una situación (por ejemplo, si pega a otro niño) y quedarse con él hasta que se calme. Dale a tu hijo la oportunidad de llorar y hablar y así podrás descubrir la verdadera razón para que estuviera tan molesto y agresivo.
  10. Tómate un tiempo antes de actuar. Cuando notes que te estás enfadando con tu hijo, sal de la habitación. Trata de respirar hondo para calmarte o camina un poco. Cuando estés mejor, prueba alguna de las sugerencias anteriores. Funcionará.
Katy

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