Había una vez

Adios, chupete,adios

By 20th Mayo 2015 No Comments

Una amiga mía muy fumadora me dijo en una ocasión que para su hijo, que entonces tenía dos años, el chupete era como el tabaco para ella; que le calmaba, que le daba mucha paz y que ya habría tiempo de quitarlo. Cumplió tres años con el chupete puesto y dos meses después empezaba el cole. Todavía recuerdo lo complicado y costoso que fue “deschupetizarlo”.

Hoy en día no es nada excepcional sorprender a nuestro futuro bebé flotando en el cálido líquido amniótico mientras se chupa plácidamente el pulgar. Gracias al avance de la tecnología y a las ecografías de alta definición, podemos comprobar que el reflejo de succión ya está presente en el útero materno con cierta función relajante y “antiestrés”. Una vez fuera de éste el chupete es, en muchas ocasiones, un complemento imprescindible para el recién nacido.

Mi  experiencia con los chupetes fue totalmente bipolar. En un extremo mi hijo pequeño que recién nacido lo escupió, haciéndolo volar desde la cuna al suelo, en  los cuatro intentos de su hermana por ponérselo. En el otro mi  hija mayor, adicta al chupete, que mostró gran resistencia a la retirada y  tuvimos que poner en marcha un estudiado y creativo protocolo para eliminarlo.

Cuándo tenía unos 28meses, una mañana de sábado  “apareció” uno de sus chupetes en un rincón de la entrada de casa. Estaba  un poco “roído” por la tetina.  Lo cogió y nos lo trajo. “Está roto” dijo medio llorando. “¡No! ¡No está roto! ¡Aquí ha estado  el Ratón de los Chupetes!”.

Con mucha alegría y  entusiasmo, y  con ayuda de dibujos, le contamos que el Ratón de Los Chupetes, primo del  Ratoncito Pérez, elegía a niños y niñas, buenos y  simpáticos, para llevarse sus chupetes. Que encontrar un chupete roído en casa era la señal de que… ¡La había elegido a ella!  Y que cuándo el Ratón de Los Chupetes tuviera todos sus chupetes, fabricaría con todos ellos mucha Goma Mágica.

Después la enviaría a los Reyes Magos dentro de un paquete en el que pondría: ”Goma mágica hecha con los chupetes de Belén”, y que ellos la utilizarían para fabricar juguetes. Le explicamos qué ella misma y cuando quisiera (con nuestro empujoncito claro está), tendría que ir dejando uno a uno todos sus chupetes en el mismo rincón y  que el ratón de los chupetes se los iría llevando poco a poco.

La noche  siguiente, sin mucha insistencia por nuestra parte, dejó el chupete ya roído en el  mismo rincón. Al levantarse ya no estaba, y en su lugar  encontró un pequeño peluche. Repitió la operación en cinco ocasiones, sus cinco chupetes, y en todas ellas encontró pequeñas sorpresas y alguna nota de agradecimiento. Ese mismo año lo que más le gusto de todo lo que le trajeron  los Reyes Magos, fue un bebé muy pequeñito con una etiqueta en la que ponía: “Fabricado con la Goma Mágica hecha con los chupetes de Belén”.

Espero que nuestra experiencia os pueda ayudar llegado el momento,  además tener en cuenta estos consejos que os pueden facilitar la tarea:

*Dejar el chupete entre los  12 y 24 meses, y no más allá de los tres años.

* Elegir el momento adecuado, y hacerlo con tiempo y paciencia. Que no coincida con cambios importantes en su vida o en la vida familiar que les pueda afectar: entrada al colegio, nacimiento de un hermano, cambio de casa….

*No enfadarse porque no lo consiga, no compararle con otros niños que ya han dejado el chupete. “Tu primo sí que es mayor, el ya no lleva chupete”, “

*Marcar pequeños objetivos, como usar el chupete sólo para dormir.

*Ofrecer un sustituto al chupete; osito nuevo, muñeco con luz, peluche…

*Mostrarse firmes, serenos y cariñosos. No dar “marcha atrás” volviendo de nuevo al chupete.

*Elogiar y convencer al niño de que es mayor. Darle otros privilegios; “Cómo ya no llevas chupete, te puedes acostar 10 minutos más tarde”, “Cómo eres mayor y ya no llevas chupete te puedo contar dos cuentos en vez de uno antes de dormir”….

Isabel

Author Isabel

Me llamo Isabel y me dedico al mundo de la educación, deciros que llevo más de treinta años de experiencia disfrutando y trabajando con niños y adolescentes. En la actualidad sigo en ello, la mayor parte de mi jornada en un colegio, y ya soy capaz de ver a cada uno de esos niños como un gran y único proyecto a desarrollar. Dediqué unos cuantos añitos a formarme con el siguiente resultado; maestra, pedagoga y logopeda. Pero el currículum que más orgullo, alegría y satisfacción me da es mi familia, nuestro rodaje, crecimiento y todos los logros alcanzados, sobre todo en el terreno personal y afectivo. Hace un par de años, en verano, hicimos un viaje familiar a Londres, nos gustó mucho y lo pateamos todo. Dicho pateo incluyó algunos lugares donde se rodaron escenas de varias películas, entre ellas Mari Popins, una de mis preferidas por que termina con un giro familiar de 360º de cariño y afecto. Me gustaría que había una vez… os ayude a conseguir en vuestra familia esa coletilla que tanto oímos de pequeños y que seguro que muchos de vosotros, noche tras noche, ya la decís o diréis acompañada de un cálido beso a los más pequeños de la casa ... y fueron felices y comieron perdices.

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