¿No os pasa a veces que los enanos parecen seres fríos y calculadores que conocen todas vuestras debilidades y saben como aprovecharse de ellas? Desde luego a mi me ocurre. El peque ha vaciado el biberón en la video consola, yo le regaño y le meto en su parquecito a modo de castigo. En ese momento parece que ha entendido la gravedad de la situación. Me desvía la mirada y se pone a jugar con su vaca hinchable gigante…

En ese momento llega su madre, ajena al incidente. El peque detecta que mamá ha llegado y ve una oportunidad para escapar al castigo. Se pone a llorar como loco y mamá se acerca a cogerle. Cuando piensa que se ha salido con la suya, yo explico la situación y el diminuto vuelve al redil. El niño, lejos de darse por vencido cambia de estrategia, mira a su madre y repite “mamá, mamá, mamá”. Mamá deja caer la babilla y cae ante la manipulación descarada del niño. “Pobrecito, ya sabe que ha hecho mal”. El enano se ha salido con la suya, bebé 1-papá 0.

Recientemente me dí cuenta de que el peque sabe cuando cada uno estamos de bueno o mal humor y siempre le pide las cosas al que está de buenas. Por ejemplo, tiene interiorizado que cuando mamá acaba de volver del trabajo es papá el que le dará las galletas. Cuando los abuelos están en casa no se les pide nada a mamá y papá, ya que hay formas más directas de conseguirlo, y lo más impresionante de todo… cuando se tropieza y se da un golpe, que pasa bastante, primero busca a alguien a quien sacarle algo y es en ese momento cuando se pone a llorar como una magdalena (entre el golpe y el lloro pueden pasar hasta 2 minutos…).

En fin, que quería compartir mi frustración con vosotros. A largo plazo la guerra está perdida pero continuaré resistiendome a las hordas infantiles mientras pueda. Seguiré informando desde el frente, ¡Ánimo camaradas!

 

 

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