Supongo que todo el que tiene niños pasa por esto de vez en cuando pero eso no lo hace más llevadero. ¿Sabéis ese momento es el que el niño se vuleve loco y echa a llorar sin motivo aparente? Tú compruebas los sospechosos habituales: ¿se ha dado un cabezazo contra la mesa? ¿quizá el biberón está vacío? ¿toca cambio de pañal? Todo negativo pero aún asi tenemos una crisis…

Después de intentar un par de gracietas sin ningún éxito pides ayuda y en el momento que mamá le coge se acaban los llantos y el chiquitín parece encantado. No hay que ser un genio para detectar el problema, llora porque le has cogido tú.

Para padres inexpertos como un servidor esto conlleva una depresión momentánea y un análisis de la situación. Creo que no le he dado un porrazo sin querer, no le he quitado el tablet más veces que su madre y el puré de frutas super desagradable se lo dió mamá así que debería estar encantado conmigo. Sin embargo las pruebas son claras, llanto desesperado conmigo, sonrisa de oreja a oreja con mamá.

Después de la fase de negación empiezo a aceptar que quizá está cómodo con mamá. El rayo de esperanza es que quizá ya se le haya pasado la pataleta así que decido probar de nuevo. Le cojo y le hago el truco de robarle la nariz, todo parece ir bien. Jiji, jeje y de repente… llanto desesperado de nuevo. ¡mi***a! ¿qué pasa ahora? me doy por vencido por hoy, ¡vete con mamá si quieres! Pongo buena cara, le paso el bebé a su madre, me enfurruño y me pongo a hacer como que trabajo.

Al día siguiente papá y bebé nos hemos olvidado del incidente y todo marcha sobre ruedas de nuevo. La desesperación porque el peque no me quiere ha desaparecido y vuelve a estar encantado llenando a papá de migas mientras roe su galleta. ¡Qué majos son cuando están tranquilitos…!