Una tarde  salí con mi hermana a dar un paseo a mi perra. En un par de ocasiones le dije: “Siena siéntate, por favor”, “Siena espera aquí, por favor”… Al  despedirnos mi hermana con cierta sorna y perplejidad me preguntó: “¿Es que le pides al perro las cosas por favor?” “Pues… será la costumbre” contesté.

El caso es que desde que descubrí  el  gran poder de convicción que tienen  algunas palabras y expresiones como: por favor, gracias,  serías tan amable de …, te importaría ayudarme a… me he habituado tanto a usarlas que  sin  darme cuenta; ¡Se las digo hasta al perro!

Seguro que en más de una ocasión habréis podido comprobar que ser amable, agradecido, educado y cortés funciona bien en todas partes, y que ir por  la vida con  este tipo de expresiones  y palabras, ayuda a conseguir lo que queremos con más facilidad.

Pues con los hijos adquieren su mayor poder  y eficacia. Si quieres que tus hijos  obedezcan  y  colaboren: ¡Úsalas! Y úsalas con mucha frecuencia, hasta que consigas  automatizarlas en la comunicación diaria con tu familia. El poder mágico de estas palabras sinceras, cambiará su disposición y aumentará  su  colaboración con una actitud más positiva:

“¿Serías tan amable de poner la mesa?, Gracias”, “Por favor cierra la puerta con cuidado. Gracias”“¿Te importaría ayudar a recoger la mesa?”, “Por favor, no llegues tarde”. El trato cargado de amabilidad y cortesía  impulsa a la  acción  y al cumplimiento. Úsalas y pide a tus hijos que también lo hagan  en las situaciones cotidianas de la convivencia familiar y escolar, empezando por las más básicas:”Por favor” y “gracias”.

Además de con mis hijos, también  puedo comprobar cada día el poder de estas palabras con mis alumnos. Sus efectos  son rápidos y muy positivos. A uno de ellos, especialmente impulsivo, remolón y contestón, le digo diariamente con toda la amabilidad y cortesía del mundo:

–  ¿Serías tan amable de empezar a trabajar?

A lo que contesta con mayor amabilidad y muchísima simpatía:

–   ¡Claro que si guapa!

 

Isabel

Author Isabel

Me llamo Isabel y me dedico al mundo de la educación, deciros que llevo más de treinta años de experiencia disfrutando y trabajando con niños y adolescentes. En la actualidad sigo en ello, la mayor parte de mi jornada en un colegio, y ya soy capaz de ver a cada uno de esos niños como un gran y único proyecto a desarrollar. Dediqué unos cuantos añitos a formarme con el siguiente resultado; maestra, pedagoga y logopeda. Pero el currículum que más orgullo, alegría y satisfacción me da es mi familia, nuestro rodaje, crecimiento y todos los logros alcanzados, sobre todo en el terreno personal y afectivo. Hace un par de años, en verano, hicimos un viaje familiar a Londres, nos gustó mucho y lo pateamos todo. Dicho pateo incluyó algunos lugares donde se rodaron escenas de varias películas, entre ellas Mari Popins, una de mis preferidas por que termina con un giro familiar de 360º de cariño y afecto. Me gustaría que había una vez… os ayude a conseguir en vuestra familia esa coletilla que tanto oímos de pequeños y que seguro que muchos de vosotros, noche tras noche, ya la decís o diréis acompañada de un cálido beso a los más pequeños de la casa ... y fueron felices y comieron perdices.

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