Mamá London

Feliz Día de la Mujer

By 8th Marzo 2015 No Comments

De los días internacionales, el de la mujer es quizás uno de los que mayor eco tienen del “uno al otro confín” como cantaría aquel pirata…llámenme retrógrada, reaccionaria o lo que les venga en gana, pero sinceramente creo que el día que no haga falta celebrar el día de la mujer, habremos alcanzado la verdadera paridad, que no igualdad.

Yo no quiero ser igual que las demás mujeres, ni que los demás hombres, sino que quiero disfrutar de la misma igualdad de oportunidades – paridad cabría decir, que igualdad puede llevar al equívoco en cuanto a la demanda de idénticas oportunidades- que ell@s.

Por eso, me gustaría utilizar mi pequeño rincón de Mamá London para reclamar esa igualdad de libertades, derechos y obligaciones: a tener hijos, a que no se me pregunte si pienso tenerlos porque mi currículum indique que estoy en la edad para ello, a que no se presuponga que porque el cuidado de los niños es caro, soy yo la que necesariamente me voy a quedar en casa haciéndome cargo de los terremotos. Igualdad igualmente para quedarme cuidando de los peques si es lo que el padre de las criaturas y yo decidimos ‘mano a mano’. Igualdad para decidir qué me pongo, a dónde viajo, dónde y cómo vivo, para ir o no ir a misa, para dar o no dar el pecho – y para hacerlo donde el sentido común y el respeto hacia los demás fluyan de forma bi-direccional -, para estudiar, para hacer dieta y para no hacerla…

Pero sobre todo, me gustaría abogar por un feminismo acompañado, compartido, a partes iguales. Igual que es muy cierto eso de que ‘dos no pelean si uno no quiere’, me permito la licencia poética de lanzar un ‘dos no progresan si uno no quiere’. Vamos, que no tenemos por qué hacerlo todo solas.

No está bien hacer comparaciones, ni buscar pajas en ojos ajenos, así que, continuando con todas las licencias que me estoy auto-concediendo en este post, utilizaré mi – nuestro – propio caso.

En casa, ‘curramos todos’. Dentro y fuera. Se da la fortuita y no por ello menos bienvenida circunstancia de que ambos tenemos trabajos y empleos que nos permiten cierta flexibilidad para trabajar en casa o en remoto. Gracias a ello, podemos hacer encaje de bolillos con las horas de sueño – hoy por ti, mañana por mí es el modus vivendi – para tener la casa sin que nos coma el desorden, comida en la mesa, los niños limpios (al menos por espacio de cinco minutos después de la ducha), llevados al parque, a la guarde, a donde toque, trabajar las horas que toque y, esquivando al cansancio, dedicarnos al menos media hora al día para estar solos…

No estoy presumiendo de matrimonio, ni de familia perfecta, ni mucho menos. Pero sí de ese acuerdo tácito que Daniel y yo alcanzamos un 10 de octubre de hace casi ya seis años: hoy por ti, mañana por mí.

Dicho acuerdo nos ha llevado a cambiar de casa, de trabajo, de país ya varias veces, siempre sabiendo que la decisión siempre se toma al 50%, independientemente de a quien le surja la oportunidad, porque esa oportunidad se ha trabajado ‘mano a mano’: con comprensión por las jornadas interminables, paciencia con los humores ‘perrunos’, cariño para los momentos bajos y ‘tutiplén’ de sonrisas para hacer más llevaderos los duros…

Por eso, yo quiero felicitar hoy no sólo a todas las mujeres del mundo, sino también a los hombres que las acompañan en su día a día como iguales, como compañeros…

¡Feliz Día Internacional de la Mujer!