El olor de la ropa recién lavada, engancharme a un libro interesante ,sentir  en la cara el fresquito  de la mañana, los gestos de afecto de mis hijos, comer pipas viendo la tele, pasear por la orilla de la playa en invierno, tomar el sol, comer chocolate al 70% de cacao, mirar la Luna llena, regar las plantas, escuchar mis programas de radio preferidos, los buenos ratos con mi familia, oler jazmines, acariciar a mi perra, escuchar  música, las sonrisas de mis alumnos, buscar conchas en la playa, los ratitos con los compañeros, hacer una tortilla de patatas y comérmela calentita … cosas, momentos ,gestos, detalles, sensaciones; en definitiva  Pequeñas Grandes Cosas que consiguen alegrarme  y que me hacen sentir  y agradecer la vida.

Una temporada que tuve una mala temporada, anímicamente hablando, me “agarré”  al salvavidas de las Pequeñas Grandes Cosas.  Empecé por  pensar  y escribir  los momentos, gestos, experiencias, actividades y sensaciones  sencillas  y cotidianas que me hacían sentir bien, y me sorprendió que la lista de  Mis Pequeñas Grandes Cosas llegara a sesenta y dos.  El siguiente paso fue  empeñarme en potenciar al máximo ese  “arsenal”, poniendo más atención en ellas y disfrutándolas al máximo

Con esta y otras iniciativas y ayuda, conseguí superar  aquel bache,  aumenté mi sentido de la gratitud y aprendí  a valorar los detalles  pequeños de mi vida, que hasta entonces,  me solían pasar desapercibidos.  No esperes a tener una mala racha, empieza cuanto antes  y enseña  también a  tus hijos  a hacerlo. ¡Conseguiréis   un buen hábito que mejorará vuestra salud personal y familiar!

Busca, descubre y se  conscientes de las Pequeñas Grandes Cosas que te rodean. Están en todos nuestros entornos: personal, de pareja, familiar, escolar, laboral, social. Practícalas y disfruta de ellas, será  el mejor antídoto para no entrar en la espiral tóxica de una negatividad aprendida, pero  por supuesto  sin perder  el sentido de la realidad.

Elabora tu propia lista de Pequeñas Grandes Cosas,  tenla a mano y léela a menudo.  No pares de hacerla crecer y dale vida practicándola al máximo.

Si es necesario, ayuda a tus hijos  a elaborar su propia lista, teniendo en cuenta que las PGC no son solo cosas materiales. Los gestos, las manifestaciones  de cariño y afecto, y  las vivencias emocionales son Pequeñas Grandes Cosas que no podemos olvidar en nuestras listas.

-Enseña  a tus hijos a disfrutar  de las Pequeñas Grandes Cosas  sin perder de vista  el valor de la gratitud. Pregúntales y animales a pensar en ellas, a expresarlas,  a valorarlas  y a agradecerlas.

-Intercambiar y leer las listas de otros miembros de la familia. Descubriréis  lo que a cada uno le gusta  y se pondrá en marcha una cadena,  tanto para sorprender a los otros con sus Pequeñas Grandes Cosas preferidas , como para agradecer  aquellas con las que nos agradan  y sorprenden los demás.

¡Yo ya voy por 85!

Hasta  pronto.

 

Isabel

Author Isabel

Me llamo Isabel y me dedico al mundo de la educación, deciros que llevo más de treinta años de experiencia disfrutando y trabajando con niños y adolescentes. En la actualidad sigo en ello, la mayor parte de mi jornada en un colegio, y ya soy capaz de ver a cada uno de esos niños como un gran y único proyecto a desarrollar. Dediqué unos cuantos añitos a formarme con el siguiente resultado; maestra, pedagoga y logopeda. Pero el currículum que más orgullo, alegría y satisfacción me da es mi familia, nuestro rodaje, crecimiento y todos los logros alcanzados, sobre todo en el terreno personal y afectivo. Hace un par de años, en verano, hicimos un viaje familiar a Londres, nos gustó mucho y lo pateamos todo. Dicho pateo incluyó algunos lugares donde se rodaron escenas de varias películas, entre ellas Mari Popins, una de mis preferidas por que termina con un giro familiar de 360º de cariño y afecto. Me gustaría que había una vez… os ayude a conseguir en vuestra familia esa coletilla que tanto oímos de pequeños y que seguro que muchos de vosotros, noche tras noche, ya la decís o diréis acompañada de un cálido beso a los más pequeños de la casa ... y fueron felices y comieron perdices.

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