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Los terrores nocturnos: cómo afrontarlos

By 1st Abril 2014 No Comments

Estoy segura de que la mayoría de vosotros habéis tratado de consolar a vuestros hijos al menos una vez después de una pesadilla ocasional o repetida. A veces no importa lo que hagas, tu hijo parece inconsolable. Este tipo de situación se conoce como un terror nocturno (o pesadilla).

Por desgracia, un terror nocturno parece ser muy similar a la llamada interrupción del sueño, pesadilla, aunque su presentación es más, digamos, espectacular. Por el lado bueno , no deben ser motivo de preocupación o tomárselo como una señal de una situación médica más importante.

Como padres es importante entender que el terror nocturno no es un sueño, es más como una reacción de temor que se produce durante el sueño del niño y, para ser más exactos, se produce cuando el niño hace la transición de una fase de sueño a otra.

Para reconocer un terror nocturno es aconsejable seguir los siguientes signos : tu hijo podría de repente sentarse en la cama gritando y gritando, su respiración se acelera y es posible que esté sudando, además de parecer molesto y asustado. Por lo general, después de un corto periodo de tiempo, tu hijo se calmará y volverá a dormirse.

Como he mencionado anteriormente, puede parecer una simple pesadilla. La diferencia significativa entre ambas es ellos es que van a tener ningún recuerdo del terror nocturno al día siguiente. La razón detrás de esto radica en el hecho de que se encontraban profundamente dormidos.

Los terrores nocturnos suelen ser comunes en los niños que están demasiado cansados, enfermos, estresado, o que están tomando un medicamento nuevo. También podrían ocurrir si duermen en un entorno nuevo o lejos de casa. Los terrores nocturnos pueden ser casos únicos o recurrentes, aunque desaparecen por sí solos.

Es cierto que puede ser muy molesto para tu hijo encontrarse en esta situación y también para nosotros, al sentirnos impotentes al no poder consolarles, pero la mejor manera de manejarlo es esperar hasta que se termine y asegurarte de que tu hijo no se haga daño. No trates de despertarle,  ya que estará muy confundido y seguramente tarde más en serenarse y volverse a dormir.

Reducir su estrés y asegurarse de que descanse lo suficiente, además de mantener una rutina de sueño clara y establecida, puede ayudar a evitar los terrores nocturnos. 

Katy

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