El Diván de Mamá LondonHabía una vez

Ni principes ni princesas

By 16th Octubre 2016 No Comments

Ayer, después de casi 20 años, hice una concienzuda excursión por la planta de bebés de unos  conocidos grandes  almacenes, buscando un regalo para la hija recién nacida de  una amiga . Me impresión la tecnología de los coches de bebés más punteros;  se plegaban y desplegaban al pulsar un botón (aún recuerdo mis  forcejeos con el dichoso cochecito),su confort y  seguridad, sus materiales ultraligeros con peso -pluma…así como eficaces complementos y novedosos  artilugios que no sabia ni que existían.¡Cómo hemos avanzado! Pensé.

Pero la cruda realidad volvió cuando me enfrenté a la extensa pared, prácticamente  bicolor, atiborrada de prendas talla 0 . Rosa o Azul, poco más.

Hoy he tenido la oportunidad y gran placer de asistir a un curso, breve pero intenso, llamado “NI PRÍNCIPES NI PRINCESAS” que me ha curado el “berrinche” de ayer. Impartido por una gran profesional, entusiasta  del poder de los cuentos como recurso educativo  y de su influencia para conseguir la igualdad de género y la co-educación en niñXs.

ROSA O AZUL, PRINCIPES O PRINCESAS. Roles naftalinosos, tan establecidos y enlatados para los niñXs,que parece que en el mundo de las películas y de los  cuentos no hay escapatoria. Pero  hay alternativas. Los padres, madres, educadores y la sociedad, necesita  un cambio de actitud, una  mayor sensibilización y apertura ante estos temas, para  desmontar  los roles y estereotipos  de género  rígidos y encorsetados que nos encontramos en la vida diaria y como no en los cuentos, películas y literatura infantil.

Nuestros hijos e hijas están atiborrados de  impecables princesas rosas que terminan casándose con maravillosos príncipes de niquelada y reluciente armadura que les solucionará la vida, o de intrépidos y poderosos superhéroes musculosos que nunca fallan. Por si fuera poco todo un estudiado merchandaising  : mochilas, estuches, camisetas, zapatillas, juegos, chandals, colonias, maquillajes…que  potencia el consumismo y que en  algunos niñXs raya la ridiculez.

Y en esto, los padres, las madres, la  familia en general tenemos mucho que ver y hacer. Necesitamos desarrollar una nueva sensibilidad, sin caer en extremismos, siendo proactivos frente a la igualdad de niprincipiesniprincesasgénero y co-educación. La mejor forma es empezar a hacerlo en casa, en el día a día  con nuestros hijXs.

Pararnos a pensar en nuestra realidad cotidiana. ¿Doy un trato diferente hacia nuestros hijxs por razones de sexo?, ¿Prohibo o potencio determinadas actividades según su sexo?, ¿Nosotros como padre y madre hacemos las tareas de la casa indistintamente?…

Usar un lenguaje no sexista, que incluya a ambos géneros. Cuando contaba algo sobre mis hijos, me refería a ellos como “Mis hijos…” hasta que  un día mi hija que tenia 7 años me pregunto que por qué decía “mis hijos”si ella era chica. A partir de entonces fueron “Mi hijo y mi hija”. Evitar expresiones como “marimacho” con las niñas o chicas que juegan al fútbol o gay si le gusta el rosa o juega con las niñas.

Que desde  pequeñXs participen por igual en las tareas de la casa. Como siempre la mejor referencia será el buen ejemplo de su padre y de su madre. Si ven que ambos progenitores comparten y asumen las responsabilidades domésticas por igual, lo normalizarán.

Elegir con más detenimiento las películas que ven y los cuentos que les lees. Hay  alternativas de otro tipo de literatura no sexista, aunque cueste encontrarlos en las librerías convencionales. Infórmate y busca pues hay una amplia oferta a descubrir, seguro que en tu localidad hay alguna especializada en este tipo de literatura. Os dejo una buena referencia, atendida por expertas profesionales, que pronto tendrá venta en Internet:www.vadecuentos.com.

“Recontarles” los cuentos tradicionales desde una perspectiva de igualdad. Muy interesante la colección “Érase dos veces” Cenicienta, Caperucita Roja,Hansel y Gretel, la Sirenita, La Bella y la Bestia, los tres cerditos y Blancanieves, Belén Gaudes y Pablo Macías. Editorial Cuatro Tuercas. Escrita por un padre y una madre con ganas de contarles a sus hijos estos  cuentos de otra forma. Resultan divertidos y muy interesantes y educativos,¡hasta para los adultos!

Evita fomentar y potenciar los roles sexistas a través del juego. Puede costar regalarle a nuestro hijo una  muñeca o una cocinita y a nuestra hija un balón con la equipación completa de su equipo del alma. Intentemos no vivir la situación como como un drama, en realidad el problema es nuestro.

Respeta sus gustos y dale opciones a elegir dentro de lo posible. Os recomiendo que veais el video de You Tube; “La peluca de Luca”.Nos ayudará a reflexionar y a respetar sus gustos.

Los niños y adolescentes se identifican con los cuentos , películas , canciones… Intentemos buscar materiales y recursos en los que haya personajes diversos y bien construidos con los que se puedan identificar y transmitir sus emociones.

Pd: No me he equivocado con la palabra niñXs, ahora  en vez de emplear la @, es más correcto utilizar  la x.

 

happiness

 

 

 

 

Isabel

Author Isabel

Me llamo Isabel y me dedico al mundo de la educación, deciros que llevo más de treinta años de experiencia disfrutando y trabajando con niños y adolescentes. En la actualidad sigo en ello, la mayor parte de mi jornada en un colegio, y ya soy capaz de ver a cada uno de esos niños como un gran y único proyecto a desarrollar. Dediqué unos cuantos añitos a formarme con el siguiente resultado; maestra, pedagoga y logopeda. Pero el currículum que más orgullo, alegría y satisfacción me da es mi familia, nuestro rodaje, crecimiento y todos los logros alcanzados, sobre todo en el terreno personal y afectivo. Hace un par de años, en verano, hicimos un viaje familiar a Londres, nos gustó mucho y lo pateamos todo. Dicho pateo incluyó algunos lugares donde se rodaron escenas de varias películas, entre ellas Mari Popins, una de mis preferidas por que termina con un giro familiar de 360º de cariño y afecto. Me gustaría que había una vez… os ayude a conseguir en vuestra familia esa coletilla que tanto oímos de pequeños y que seguro que muchos de vosotros, noche tras noche, ya la decís o diréis acompañada de un cálido beso a los más pequeños de la casa ... y fueron felices y comieron perdices.

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