Mamá London

Perderme entre páginas

By 1st Enero 2014 No Comments

Aunque al principio miraba mi Kindle con la desconfianza de una ´fan del papel´ de lo más fanática y recalcitrante, he de reconocer que el aparatito de marras me ha ganado. Sobre todo a la hora de acompañarme en los tediosos viajes en metro hacia y desde el trabajo.

Independientemente de si prefieres la pantalla tinta o el olor a ídem, como cada año, los Reyes vienen cargaditos de libros para disfrutar a lo largo del año. Os dejo mi lista, a compartir con marido, madre, hermanas, abuela y amigos:

¡Muuu!, David Safier. Siempre pensé que los alemanes carecían de sentido del humor (o de la generosidad necesaria como para compartirlo con el resto). Hasta que leí Maldito Karma y Jesús me quiere, ambos de David Safier. De ahí mis ganas locas de hincarle el diente a lo último del autor germano, que trata de una vaca cuyo toro la engaña y que no sabe si el destino le depara algo más que convertirse en hamburguesa.

El canto del cuco. Me encanto Harry Potter – pese a pillarme mayorcita – así que espero que la segunda novela para adultos de J.K.Rowling, publicada bajo el pseudónimo de Robert Galbraith, no me defraude. Por lo pronto, pinta bien: ambientada en el Londres más pijo, con tintes de novela negro y secuelas de la IIGM.

El francotirador paciente. Arturo Pérez-Reverte siempre ha sido mi modelo a seguir: corresponsal de guerra, columnista de pro y autor de éxito ¿qué más se puede pedir? Si a una pluma afilada, una descriptiva mordaz y una temática contemporánea se le añade un toque artístico, lo único que me falta es una buena taza de earl grey y el butacón al lado de la ventana en una tarde de domingo.

Antología universal del relato fantástico. Un ´casting´de lujo: Balzac, Poe, Dickens, Maupassant, Borges, Kipling…y un ‘anfitrión’ a la altura: Jacobo Siruela. Pecata minuta con reminiscencia a clásicos…fantásticos.

El beso más pequeño, Mathías Malzieu. Un inventor melancólico y una chica que se vuelve invisible si la besan…la romántica que hay en mí salta impaciente por saber cómo acaba la historia.

El pintor maldito, Peter Harris. Guiño cómplice a la novela histórica, una vez más, cargada de retórica artística y con excusa en un caravaggio.

Dispara, yo ya estoy muerto, Julia Navarro. Julia Navarro me cautiva. A pesar de haberme costado un largo verano acabar su libro anterior – Dime quién soy – su última novela, ambientada en ese Jerusalén que tantos buenos recuerdos me trae, acerca sin pretensiones una esperanza balbucida: la amistad entre árabes y judíos.Malzieu. Un inventor melancólico y una chica que se vuelve invisible si la besan…la romántica que hay en mí salta impaciente por saber cómo acaba la historia.

El pintor maldito, Peter Harris. Guiño cómplice a la novela histórica, una vez más, cargada de retórica artística y con excusa en un caravaggio.

Dispara, yo ya estoy muerto, Julia Navarro. Julia Navarro me cautiva. A pesar de haberme costado un largo verano acabar su libro anterior – Dime quién soy – su última novela, ambientada en ese Jerusalén que tantos buenos recuerdos me trae, acerca sin pretensiones una esperanza balbucida: la amistad entre árabes y judíos.