Demóstenes a pesar de ser tartamudo y tener una voz aguda y molesta, pasó a la historia como el orador más brillante y elocuente de la tribuna y foro ateniense. Sus defectos de habla no fueron un impedimento pues se dedicó a combatirlos con rigor y esfuerzo. A diario, iba a gritarle al sol a la orilla del mar para que su voz sonara más fuerte que las olas y en ocasiones llenaba su boca de guijarros para mejorar su dicción.

La Disfémia o tartamudez, es una alteración de la fluidez normal del habla que dificulta la comunicación, su inicio está entre los dos y cinco años siendo más común en niños que en niñas. Durante el habla se manifiesta en repetición de sílabas o palabras, muecas, tics, encogimiento de hombros, vergüenza, ansiedad, aislamiento, sentimientos de frustración… A todos estos síntomas hay que añadir la preocupación, ansiedad y angustia de los padres que en ocasiones provocará su aumento y fijación.

Además de saber cómo actuar frente a este trastorno, es importante tener en cuenta que existe un periodo de disfémia fisiológica en torno a los tres años y medio, edad en la que algunos niños tartamudean, pero los síntomas suelen ser pasajeros si afrontamos la situación de forma adecuada. Los padres , hermanos , familia y el entorno más cercano del niño son pieza clave; su actitud ,comprensión, serenidad , paciencia y grandes dosis de higiene emocional ayudará a la superación del trastorno.

  • No ser impacientes. Darle todo el tiempo que necesite para hablar y expresarse manteniendo nuestro interés por lo que cuenta, sin interrumpirle, sin apremiarle y evitando completar sus frases y palabras.
  • Desdramatizar la situación sin dejar de ocuparnos de ella. Si el niño es consciente de su tartamudez habrá que darle seguridad y transmitirle mensajes tranquilizadores pues es algo que se puede mejorar y superar.
  • Evitar las correcciones y consejos en el momento en que se produce el tartamudeo y la falta de fluidez; “Habla más despacio”, “Relájate y respira”, “Repítelo”, “Así no te entiendo”…Lo mejor será mantener la calma, escuchar y dejar que termine sin mostrar preocupación ni desaprobación, de esta forma ganará en seguridad y confianza.
  • Ser buenos modelos de habla a imitar; hablar despacio, empleando frases cortas y sencillas, haciendo pausas, con adecuada articulación y manteniendo el contacto ocular.
  • Procurar dedicar un tiempo diario, 10 o 15 minutos, para hablar con el niño, sin prisas y con el objetivo de que sea un momento agradable en el que se transmita al niño que se disfruta hablando con él sin sentirse a prueba.
  • Jugar con ellos a karaokes, canciones, trabalenguas, adivinanzas…ayudará a mejorar su fluidez verbal.
  • Controlar y cortar los comentarios y burlas de hermanos, compañeros…
  • Evitar presionarle para que hable en situaciones o momentos en que no quiera hacerlo; ante adultos desconocidos, en tiendas, en el ascensor…
  • Hablar con su profesor/a para intercambiar información referida a cómo se manifiesta el trastorno en el ámbito doméstico y escolar: cómo es la relación con los compañeros, su conducta en el aula, grado de comunicación o inhibición social etc. Solicitando orientación y pautas concretas de actuación.
  • Buscar ayuda especializada si el trastorno persiste una vez cumplidos los cuatro o cinco años, más aún si hay tics faciales o corporales, muecas o familiares adultos con tartamudez.

Hasta pronto.

 

Isabel

Author Isabel

Me llamo Isabel y me dedico al mundo de la educación, deciros que llevo más de treinta años de experiencia disfrutando y trabajando con niños y adolescentes. En la actualidad sigo en ello, la mayor parte de mi jornada en un colegio, y ya soy capaz de ver a cada uno de esos niños como un gran y único proyecto a desarrollar. Dediqué unos cuantos añitos a formarme con el siguiente resultado; maestra, pedagoga y logopeda. Pero el currículum que más orgullo, alegría y satisfacción me da es mi familia, nuestro rodaje, crecimiento y todos los logros alcanzados, sobre todo en el terreno personal y afectivo. Hace un par de años, en verano, hicimos un viaje familiar a Londres, nos gustó mucho y lo pateamos todo. Dicho pateo incluyó algunos lugares donde se rodaron escenas de varias películas, entre ellas Mari Popins, una de mis preferidas por que termina con un giro familiar de 360º de cariño y afecto. Me gustaría que había una vez… os ayude a conseguir en vuestra familia esa coletilla que tanto oímos de pequeños y que seguro que muchos de vosotros, noche tras noche, ya la decís o diréis acompañada de un cálido beso a los más pequeños de la casa ... y fueron felices y comieron perdices.

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